miércoles, 13 de octubre de 2010

Insectos en las harineras y cómo se combatían



En el museo arqueológico de Cabra habían preparado un molino de piedra del Neolítico, con un cesto lleno de trigo para dar más sensación de realismo. Lo malo es que prácticamente todos los granos contenían alguna larva del escarabajo barrenador del grano (Rhizoperta dominica), que acabaron agujereando los granos y saliendo al exterior, para pupar y convertirse en escarabajos adultos

Presento aquí un texto que me ha preparado amablemente Manuel Sanz Brunet, describiéndonos de manera bastante divulgativa más aspectos del oficio de la molinería en tiempos antiguos, en respuesta a las pesadas preguntas que no paro de hacerle.


"Insectos en la Industria Molinera

Al cereal Trigo y su Harina, se les han encontrado más de 150 variedades de insectos que les han acompañado, pero solo una minoría causa daños serios.

El Gorgojo del grano.- (Calandra granaria = Sitophilus granarius), acostumbra a poner sus huevos dentro del grano y las larvas que nacen en diez días se alimentan de la almendra harinosa, la larva se convierte en crisálida, con el tiempo se vuelve más oscura y emerge el gorgojo.

Aparte de la pérdida económica en sí como grano de trigo, su eliminación en la sección de limpia de la fábrica no representa dificultad, ni la del repelente y voraz “bicho”, ni del grano atacado, que suele estar carcomido o vacío. Ambos son absorbidos enérgicamente por la corriente de aire ascensional del monitor y conducidos directamente al empaque de residuos. Es el insecto que mayores destrozos ocasiona al trigo.

                                          Sitophilus granarius (fotografía tomada de internet)

Escarabajos de la harina.- (Tribolium confusum), escarabajo de la harina turbio y el (Tribolium castaneum), escarabajo de color castaño, se encuentran en la harina y en otros alimentos, son más achatados que los gorgojos y no tienen hocico, sus larvas no permanecen dentro del grano, sino que caminan libremente sobre el producto.
Tribolium confusum, encontrado en un bote de harina

En las fábricas donde estuve en mis tiempos, tratábamos de combatir estas plagas de huevos, larvas, gusanos de la harina, gorgojos, etc., siempre preferentemente con la limpieza, creándoles un ambiente hostil a su reproducción y desarrollo. Quieren: calor, humedad, rincones, grietas, etc. El escarabajo Cadella (Tenebrioides mauritanicus), lo habíamos encontrado alguna vez en los rollos y las enteladuras de repuesto para los plansichters o sasores, habiendo dañando notoriamente el tejido de seda de las mismas.

Tenebrioides (=Tenebroides) mauritanicus (fotografía tomada de internet)

Las polillas de la harina (Ephestia kuehniella), transformadas en gusanos, producen unos filamentos sedosos que atraen y captan las partículas de harina y muchas veces podrían obstruir las tuberías de conducción, que por gravedad, es por donde desciende el género a las siguientes máquinas o accesorios. También estas acumulaciones de partículas alteradas, podrían dificultar la entrada a elevadores y roscas obstruyendo la circulación de mercancías. A esta especie le gusta instalarse donde hay relleno de producto, que es en los pies de los elevadores y en las roscas transportadoras.

                                              Ephestia kuehniella encontrada en mi despensa

Los Elevadores de las fábricas de harina, en esencia eran dos poleas a distancia y en vertical, en las que va montada entre ellas una cinta de algodón con unos cangilones adosados a la misma de manera que actuando como noria, durante la marcha, suben cargados de mercancía por un lado, son descargados por la fuerza centrífuga producida por el rápido giro sobre la polea superior y bajan vacíos por el otro.

Mecánicamente y en lenguaje fabril, esta operación es realizada por el elevador que se compone de pie, cabeza y cañas. Dentro de la cavidad del pie hay montada una polea, que rueda a través de un eje y un cojinete a cada lado. En la cabeza también, polea, eje y cojinetes, pero además por fuera, en uno de los extremos, se halla la polea receptora para el accionamiento del accesorio, que le llega por correa y polea, de la transmisión auxiliar del piso. Las cañas son los tubos que atravesando los pisos unen cabeza y pie. Estas cañas o tubos, a su paso por cada piso tienen una ventanilla con cristal para verificar su perfecto funcionamiento.

Desinfección. Sistema rudimentario establecido. Teniendo en cuenta 24 horas de trabajo cada día laborable, supongamos una fábrica con 25 elevadores. Durante la campaña, se hacían tres o cuatro paros de un par de días cada uno y en los mismos se repasaban: 1º.- Engrase y verificación de elementos mecánicos que durante la marcha pudieran haberse deteriorado. 2º.- Repaso del estado de las telas de los cernedores. 3º.- Limpieza por el interior de todas las tuberías de conducción. Para ello se pasaba un cepillo esférico de rafia con anillas diametralmente opuestas en lo que representaba la bola, con una cuerda atada en cada extremo y al final de una de ellas una pieza cilíndrica de plomo; este artilugio se hacia bajar entrando por registros y trampillas al efecto, por el interior de todos los tubos y arrastraba todos los inicios de polilla que pudieran haberse presentado.

4º.- En cada uno de los 25 elevadores, se fijaba en las cintas de los mismos, un cepillo también de rafia de una medida algo superior a la oquedad o luz del tubo de la caña (tubo por donde circulaban cinta y cangilones). Hecha esta operación, se ponía en marcha toda la serie de elevadores varios minutos durante los cuales los cepillos arrastraban de subida y de bajada también, todos los inicios de polilla que pudieran haberse adherido en el interior y salían por la trampilla de descarga de la base del pie del elevador.
5º.- Cuando maquinaria, tuberías y elevadores estaban limpios, teníamos una especie de estufas cuyo tubo superior de salida lo conectábamos en un orificio practicado de ex profeso en las cañas de los elevadores y en esa especie de estufilla, quemábamos varias tiras de azufre (iguales a las que utilizan los vinicultores para sanear el interior de las cubas para vino), en el intento de que las emanaciones y vapores de azufre vertidas en el interior de los elevadores se infiltraran por todo el circuito de fabricación y remataran la exterminación. 6º.- Entonces se ponía nuevamente la fábrica en marcha un rato y en vacío, para airear los elementos, dando por terminada la operación de mantenimiento. 7º.- Al día siguiente por la mañana, en marcha y a continuar con la producción.

Por todo lo comentado, en las fábricas de harinas que yo regenté en mis tiempos, nunca tuve quejas referentes a problemas de contaminación porque siempre dedicamos una extremada atención a la limpieza en fábrica, una afinada regulación de válvulas en las corrientes de aire ascensional en limpia y niveles de agua en lavadora.

Actualmente hay máquinas basadas en el sistema de impacto que destruyen los posibles insectos que acompañen a la harina. Esencialmente constan de una carcasa a la que le entra el producto, y un dispositivo esparce el género en cortina; por la fuerza centrífuga producida por un rotor que gira a altas velocidades regulables, son impactados los organismos vivos contra una rígida superficie, tratamiento natural, con el que se obtiene una harina con más larga fecha de caducidad.

También hay métodos para la destrucción de las plagas que afectan a la fabricación de harinas, utilizando gases tóxicos, gases líquidos y polvos que son eficaces, pero todos estos sistemas, en mi opinión, deben ser manejados con cierto respeto.


Información complementaria.- En la posguerra y varios años después, porque las “operaciones militares” no habían facilitado las “operaciones agrícolas”, hubo escasez del cereal y para evitar problemas de especulación o “estraperlo”, la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes, considerando el trigo alimento de primera necesidad, lo intervino (al igual que hicieron con el aceite y otros productos).
En el caso que nos ocupa, los Agricultores tenían que llevar el trigo de su cosecha a una Entidad creada por la mencionada Comisaría, que denominaron Servicio Nacional del Trigo, y tenían delegaciones en las comarcas “trigueras”. En sus almacenes efectuaban la recepción y pesaje del cereal, allí el Jefe de Almacén llenaba unos documentos con los cuales, visados en la Provincial y a través de entidades bancarias o cajas de ahorro, los interesados cobraban el importe de su mercancía al precio oficial establecido por la C.G.A.T. por lo tanto quedaban penalizadas las transacciones entre particulares.

En algunas comarcas trigueras por excelencia, tenían o construyeron “silos” y allí situaban el cereal, pero en la mayoría, lo depositaban en almacenes, bien en sacos y también a granel. En estos almacenes era también donde los agricultores adquirían a precio de tasa, las simientes preferidas para sembrar. En aquel tiempo tuvo mucha aceptación la variedad “Pané” (apellido del descubridor) Ingeniero Agrónomo leridano y fue una semilla híbrida que logro un alto índice de reproducción con esplendidas cosechas que era la finalidad perseguida, si bien la calidad de la harina no destacaba.

A lo que íbamos: Tenían una “flotilla” de furgonetas del Parque Móvil provincial, con útiles motorizados que periódicamente pasaban por los almacenes, a pulverizar y fumigar con productos antiparasitarios DDT, o similares, desinfectando local, género almacenado y ensacando el trigo a granel. El removido intenso y metódico del grano, evita las altas temperaturas cortando el proceso de reproducción.

Con la llegada del sistema de “elevación neumática”, (suprimiendo los elevadores convencionales de madera y cangilones) se redujeron, por no decir terminaron, estos problemas de higiene sobretodo en la fabricación de la harina y al desestimar las tuberías de conducción construidas en madera a cambio de las tuberías metálicas, se han evitado, yo diría que en un 75 % la posibilidad de incendios de harineras.

También creo que se ha reducido el riesgo de accidentes laborales, por estar dotado el nuevo sistema de más accionamientos con motores directos o semidirectos acoplados a las máquinas. Quizá porque antes no había la actual fiabilidad en el suministro eléctrico, o que muchas industrias deseaban también disponer de fuerza propia, tenían instalados además, motores de combustión interna, de gas-oil, de fuel, etc., de manera que aquel enorme motor (de muchos CV.), de cualquiera de los sistemas citados, tenía la misión de mover mediante transmisiones todas las máquinas y accesorios de la fábrica.

Actualmente en las nuevas fábricas, han desaparecido la mayoría de transmisiones, cantidad de poleas, sus correspondientes correas, y por lo tanto el peligro que suponían aquellos mecanismos, que muchas veces no tenían previstas las protecciones adecuadas. Quizá no era por negligencia, realmente tampoco había leyes específicas dictadas por las autoridades en materia de seguridad en el trabajo, para evitar accidentes laborales.

Además en las fábricas actuales, igual por igual, hay más espacio interior, el grosor de plancha de los tubos para la conducción de mercancías, aspiraciones y elevación etc., debe tener 1 m.m. de espesor, imaginando a los primeros un diámetro de 90 mm., ocupan una anchura visual de 9 c.m. Los mismos 90 m.m. de luz, en tubos de madera, añadiéndoles el grueso de los dos laterales (o tapas), 18 + 18 = 36 mm., en sección cuadrada ocupan 12’6 c.m. que representan 36 m.m. de más por cada tubo. La supuesta fabrica de 25 elevadores, pudiera tener más de 50 tubos de conducción, 50 x 36 m.m. = 1.800 m.m., que son 1’80 metros de visión ganados en amplitud, holgura y claridad a un montaje tradicional, al suprimir el aglutinado y tupido entramado de tuberías de madera, sobre todo en el llamado “piso de tubos” que recoge las salidas de mercancía de los plansichters que generalmente estuvieren en el piso superior.

Las instalaciones y accesorios en el sistema neumático son más prácticos. La desventaja es que la Fábrica consume más fuerza eléctrica.

Hace 57 años.- El Cornezuelo

Debía ser hacia el año 1.953, estando en la Fábrica de Harinas de Granollers, cuando fue noticia la intoxicación masiva del vecindario de un pueblo (no recuerdo el nombre), en el Sur de Francia a unos cien kilómetros de la frontera, con varias victimas mortales. Se movilizaron los servicios de toxicología de aquel país, que invirtieron muchas horas de laboratorio para deducir que producto era el causante de aquel cuadro, hasta llegar a la conclusión de que lo había producido la ingestión de pan.

Resulta que en aquella localidad (desconozco el motivo), desde tiempos pasados utilizaban para la fabricación del pan, harina de Centeno y en las investigaciones y análisis correspondientes, dedujeron que la partida de harina objeto de aquel daño, estaba afectada por el “Cornezuelo del Centeno” (Claviceps purpurea), hongo venenoso que vive sobre las espigas de esta planta y las infecta.

Recolectado aquel cereal, se llevó a la fábrica donde se hizo harina. Llevada la harina a la panadería, se hizo el pan. Y llevado el pan a los hogares… la intoxicación. No tuve datos para hacer conjeturas. ¿De quién fue la culpa?, ¿Se pudo evitar? Yo creo que son “hechos” fortuitos, toda vez que hacía años que en aquel pueblo o zona, tenían por costumbre tomar pan hecho con harina de aquel cereal y nunca había pasado nada. "

Autor: MANUEL SANZ BRUNET

4 comentarios:

  1. ... Y excelente texto.
    Hace pocos días compré 1 kg. de harina a un panadero que tenía unos puntitos negros con vida propia. Devolví la harina al vendedor que amablemente, me entregó la misma cantidad pero esta vez, de inmaculada harina.

    Un abrazo y gracias, Antonio, por estas curiosidades históricas.

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  2. Enorabuena a ti, Jesús, por tener un blog tan variado, completo e interesante (y complejo desde el punto de vista informático). Deberías poner la opción de hacerte comentarios.

    Gracias, María Antonia, por tu fidelidad. Seguramente los puntillos negros eran de un escarabajo del género Tribolium, como el que aparece en la foto, que me encontré yo hace poco en la harina. A lo mejor provenía del mismo sitio que la tuya.

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