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miércoles, 2 de junio de 2010

El cura de la bellota

- El cura de la bellota

tiene la barriga rota,

¿con qué se la curaremos?

- Con un palo que le demos.

- ¿Dónde está el palo?

- La lumbre lo ha quemado.

- ¿Dónde está la lumbre?

- El agua la ha apagado.

- ¿Dónde está el agua?

- Los pollos se la han bebido.

- ¿Dónde están los pollos?

- El cura se los ha comido.

- ¿Dónde está el cura?

- A decir misa se ha ido.

- ¿Dónde está la misa?

- Debajo de la camisa.

He encontrado en internet otras dos versiones de esta canción: una de Cádiz, donde se usaba para acompañar los juegos de columpio, y otra de Almería, en que se usaba para jugar al lapi o burro.

domingo, 9 de mayo de 2010

Pito de avena

El amigo Bibiano Montes nos muestra en este vídeo cómo se elabora un silbato con un tallo hueco de una gramínea, en este caso avena.

Como veis, incluso la elaboración de este instrumento tan sencillo tiene su ciencia. Bibiano también aporta el dicho popular "No está el verde pa pitos", que viene a significar algo parecido a "No está el horno para bollos". Un "verde" es un trozo de terreno que se usa como pastizal o se siembra de pasto. Los años malos está la hierba en estado tan deplorable que no sirve ni para pitos.

Bibiano cuenta otras muchas cosas interesantes sobre plantas y tradiciones en sus estupendos blogs Mirando Plantas y El Llanillo (blog de Las Lagunillas y la Subbética en general).

martes, 6 de abril de 2010

Musa, garrapatusa

Todo esto se decía en el juego de la pillá. El niño o la niña encargado de pillar a los otros se tumbaba sobre los muslos de otro/a, mirando hacia abajo, mientras éste/a decía lo de "Musa, Garrapatusa,..." y los otros le daban chaquetazos en el culo y al final un pellizco. Al decir "echar a volar", iban a esconderse.

Esto es lo que se dice en el vídeo:

"- Musa,

garrapatusa,

jarrillo (de) mear,

pegar y no dar,

pegar sin reír,

pegar sin hablar,

un pellizquito en el culo

y echar a volar."

Ya se escondían los niños y dice la madre:

"- ¿Suelto la jaula?

- ¡Suéltela usté!

- ¿Y si sus pillan?

- ¡Que le den morcilla!

- Ahí va mi gavilán,

con tres uñas de gato.

Como no me traigas carne,

te mato".

jueves, 25 de febrero de 2010

Imitar sonidos de animales


Esta especie de botijillo se llena de agua y se produce una imitación convincente del canto de un pájaro (hasta el punto de que los silvestristas, o criadores de pájaros de canto, no quieren que se use este instrumento donde puedan oírlo sus pájaros, ya que se alterarían y tomarían vicios en su canto). Realiza la imitación con su propio pito de agua José Antonio Arjona Montoro.

Alguien imita a continuación el canto de dos pájaros hipotéticos con un pitillo de caña comprado en un mercadillo medieval en Alcaudete (no sabemos si en la Subbética se han usado tradicionalmente artefactos así).

José Antonio Arjona imita en el siguiente vídeo a un gato, usando otro artilugio comprado en el mismo puesto en el mercadillo medieval de Alcaudete (tampoco sabemos si es un artefacto tradicional).

El diabolo

En la comarca se pronuncia "diabolo" en lugar de "diábolo", como aparece escrito en muchos sitios. He copiado de la Wikipedia algunos datos sobre él:

Este juego malabar fue inventado en China durante la dinastía Han (206 a. C.-220), aunque se afirma que ya existía en la dinastía Chang (1766-1112 a. C.), lo que supondría casi 4.000 años de historia. Bautizado como Kouen-gen, que significa "hacer silbar el tronco hueco de bambú", el diábolo llegó a Europa de manos de los misioneros jesuitas a fines del siglo XVII.

Tanto fue su éxito en Inglaterra y Francia que, a partir de 1810, se crearon clubs y competiciones entre la alta sociedad. En 1906, el francés Gustave Philippart diseñó un diábolo de metal y caucho. El "juguete" fue traído a Europa por los franceses y los expedicionarios. En Inglaterra le dieron el nombre de "DIABALLO " (el cual se convirtió en Diabolo como lo sabemos) que viene del Griego antiguo: tiro del "diámetro" y "ballo".

Su práctica disminuyó después de la Primera Guerra Mundial, pero a partir de los años 80 comenzó una "etapa dorada" con la aparición de nuevos materiales y coloridos diseños que lo han vuelto a hacer popular. A partir de esa epoca, empezaron a surgir nuevos materiales que permitian trucos nuevos e incluso diabolos de fuego y agua.

Conchi Conejo efectúa los trucos "grind" y "salto":

El lanzamiento hacia arriba o salto no consiste, como muchos creen, en alzar los palos rápidamente, sino en estirarlos hacia los lados. Para recoger el diabolo, la cuerda debe estar tensada, normalmente no se cambia de como quedó al lanzarlo (exceptuando, por supuesto, para acertar en la cuerda).

Nota: Conchi sabe lanzarlo más alto, pero es que estorbaban las ramas de nuestro kaki.

El grind consiste en que el diábolo se sube en el palo. Se hace un pequeño salto y en vez de atajarlo con la cuerda, se pone el palo izquierdo en medio con algo de inclinación (si se cae deberá cambiarse la inclinación o poner el palo de forma que forme una cruz lo más exacta posible).



En e-diabolo encontraréis más datos sobre el juego, vídeos y una serie de trucos ordenados por dificultad con instrucciones acerca de cómo realizarlos y gráficos animados.

domingo, 21 de febrero de 2010

Juego de apedrearse unos a otros




Escena de la película de Joselito, "Saeta del Ruiseñor", rodada en Priego en 1.956


Los niños de antes solían jugar a tirarse piedras con las manos y chinas con el tiraor. Muchas veces jugaban en plena calle e incluso gente inocente que pasaba por allí recibía alguna pedrada. No eran raros los descalabramientos y los ojos morados.

A pesar de todo, este juego no era tan bárbaro como parece a primera vista. Era una pelea bastante ritualizada, no cruenta, como las que realizan muchos machos (jóvenes o no), de otras especies animales (las niñas no jugaban a esto, aunque no era infrecuente que recibieran chinazos de los niños). La única vez que yo he jugado a tirar piedras a otros niños, a finales de los años 70, los dos bandos guardábamos una prudente distancia, para ver venir con suficiente anticipación las piedras de los enemigos, escogíamos piedras no demasiado pesadas y no las lanzábamos con excesiva fuerza. No recuerdo bien si recibí algún impacto (creo recordar que uno, pero no me hizo daño) y desde luego no creo que sea posible que una piedra lanzada por mi mano haya dado alguna vez en algún ser humano. De todas formas, este juego era lo más parecido a una guerra que teníamos, con toda la alegre excitación que ésta provoca en las mentes infantiles masculinas. Ya hemos recogido en este blog la opinión de Benjamín Sanz de que el grado de felicidad en la infancia es directamente proporcional al número de cicatrices que uno tiene en el cuerpo de esa época.

La autoridad que aparece en esta escena es el pregonero del pueblo, que llevaba ese uniforme y usaba esta trompetilla para dar sus avisos.



Trompetilla conservada por Conchi Jiménez Aranda

sábado, 16 de enero de 2010

Canción para el juego de las palmas: El verdugo Sancho Panza

Juegan Encarni Jiménez Aranda y su hija Nati. Encarni canta esta extendidísima (toda España e Hispanoamérica) aunque poco edificante canción. La letra en todos sitios es muy surrealista y esta versión que canta mi prima, que no he encontrado con el Google, también.


El verdugo Sancho Panza

ha matado a su mujer

porque no tenía dinero

para comprarse un café.

El café era una casa

que tenía un tren verde

y el tren iba diciendo:

¡Viva España y yo también!

¡Bien, bien!

lunes, 11 de enero de 2010

sábado, 26 de diciembre de 2009

Canciones de rincoros: La viudita

De mi esposo recibí una carta

que con ella me hizo llorar,

que mirara mucho por sus hijos

que sin padre se iban a quedar.

- Yo soy la viudita

del conde Laurel,

y quiero casarme,

no encuentro con quién.

- Si quieres casarte

y no encuentras con quién,

escoge a tu gusto

que aquí tienes quién.

- Escojo a esta rosa

por ser la más guapa,

más bella y más linda

que hay en el jardín

y echa un olor

que me agrada a mí.

La viudita, la viudita,

la viudita se quiere casar,

con el conde, conde de Cabra,

con el conde se casará.

- Yo no quiero el conde de Cabra

ni tampoco el conde de aquí,

lo que quiero es esta rubia,

esta rubia que hay aquí.

¡Quiquiriquí!

En este juego se mezclaban las canciones populares "La viudita del conde Laurel" y "La viudita del conde de Cabra", y además se introducía el pasaje de la carta. En internet hay muchísimas versiones de las dos canciones. "La viudita del conde de Cabra" proviene de un romance tradicional español del siglo XV.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Canciones y poemas para jugar a la comba

Pan, vino y tocino,
copa de vino,
copa de aguardiente.
¡Fuerte, fuerte, fuerte, fuerte!


(cada vez dando más rápido a la cuerda)

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Que una y que dos,

María Cañamón,

que barre la cocina

y friega el comedor.

- Ya lo he barrido,

ya lo he fregado,

ya he hecho las camas

y ya me he acostado.

------------------------

Por la carretera arriba,

¿quién sube, quién sube?

Facundo con un farol,

Facundo con un farol,

buscando los guardias civiles,

civiles, civiles,

que en su casa hay un ladrón,

que en su casa hay un ladrón.

---------------------------

Dos y dos son cuatro,

cuatro y dos son seis,

sais y dos son ocho

y ocho dieciséis,

y ocho veinticuatro

y ocho treinta y dos.

Ya me sé la tabla

de multiplicar,

y el año que viene

me podré casar.

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Que una, que dos y que tres.

Yo he recibido una carta

de mi querido Manuel,

en la carta me decía:

"Recuerdos para tu tía",

que una, que dos y que tres.

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Pinocho fue a pescar

al río Guadalquivir,

se le escapó la caña

y pescó con la nariz.

Pescó uno,

pescó dos,

pescó tres,

pescó cuatro,

pescó cinco,

pescó sais,

pescó siete,

pescó ocho.

La copla de Pinocho.

(en este juego se saltaba ocho veces). Canción recordada por Rosario Montoro Serrano (aunque no la recordaba entera) y aportada por su hijo José Antonio Arjona Montoro.

Podéis mirar más canciones de comba en Web Litoral: Canciones de comba, en Canciones de comba y en otros muchos sitios de internet. En El juego de la comba se explican las principales modalidades del juego.

Algunas de las letras que canta Conchi Conejo parecen incompletas. Si conocéis la continuación o queréis aportar canciones nuevas, podéis enviarme letras o vídeos a antoniojico@hotmail.com .

lunes, 14 de diciembre de 2009

Juguetes antiguos

Carrito para pasear a los muñecos
Carretilla
Patinete
Carro
Caballito-balancín

Estos eran algunos de los juguetes más comunes que tenían los niños más o menos pudientes en los años 30-50 ó así.
Estos juguetes están en la tienda de Rafael Álvarez Toro (cristalony@hotmail.com), que me ha dejado amablemente fotografiar su vasta colección de antigüedades.



Teatricos y otros juegos rituales

Algunas niñas de la década de los 40 en Priego montaban teatrillos semiimprovisados para ganarse unas perrillas, que normalmente gastaban en chucherías. Se pintaban, se ponían ropa de las madres, colgaban una sábana de una cuerda (que hacía de telón) en el patio de una casa y cantaban y bailaban las canciones de las casetas de la feria ante una exigente audiencia formada por niños y niñas del barrio. Mi madre recuerda lo nerviosas que se ponían cuando se asomaban de reojo por el borde de la sábana, y se decían: "¡Ya están ahí, ya están ahí tos los niños!". Cogían unas pocas sillas de sus casas y cobraban una gorda (10 céntimos de peseta) a los niños que se sentaban y una chica (5 céntimos de peseta) a los de pie. El público solía impacientarse y decía: "¡Que salgan ya, las cómicas estronás!". Si no les gustaba el espectáculo, las protestas eran sonoras y pedían que les devolvieran el dinero de la entrada.

Las niñas también ejecutaban otros ritos, como el de bautizar a sus muñecos con agua bendita de las iglesias o el de jugar a las bodas. Una de las niñas, naturalmente, hacía de cura. Las "amigas" de mi madre, para dar más realismo a la escena, le pelaron la coronilla, como a los curas de antes. Cuando su madre se enteró, le rabió mucho: "¡Pero tú cómo te has dejao que te hagan eso...!" Tuvo que estar varias semanas peinándose para atrás.

También en los rincoros se efectuaban antiguas ceremonias, muy hermosas por cierto. Podéis ver la canción "Jardinera, tú que entraste" o la bellísima canción medieval "Piso oro, piso plata".

Canciones para jugar a la comba: Periquillo y su mujer

Periquillo y su mujer,

uno y dos,

se pusieron a comer,

uno y dos,

Periquillo se enfadó,

uno y dos,

la cuchara la tiró,

uno y dos,

una, dos y tres.

Para ejecutar este juego, se ponían dos niñas con una cuerda y otra niña saltaba cuando decían "uno y dos". Entonces se tensaba la cuerda y la niña tenía que dar un salto muy grande. Este juego también se podía practicar en solitario.

Canciones de rincoros: Que me plante usted las flores

Aquí tenemos una versión un poco idiosincrática de esta canción, que se titula en otros sitios "¿Cómo planta usted las flores?". Por ejemplo, ver la versión que aparece en Web Litoral.

La canción continúa con diversas partes del cuerpo, con las que hay que tocar el suelo : el codo, la cabeza, la nariz, etc.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Canciones para jugar a la comba: Que una y que dos

Que una y que dos,

en la puerta al sol

estaba Mariquilla

comiendo arroz.

Tanto comió

que reventó.

La llevaron

al Panteón.

Le cantaron:

"Gori, Gori,

Santa María,

ora pro nobis."

jueves, 10 de diciembre de 2009

Canciones de rincoros: Jardinera

Otra versión de la letra de esta canción, junto con otras canciones y juegos tradicionales, se puede encontrar en la página: Juegos tradicionales de Dúrcal (Granada).

En el cercano municipio de Albuñuelas se canta otra versión. Pongo el enlace a toda la página, pues aparecen otras canciones y juegos: Juegos tradicionales de Albuñuelas: el corro o la rueda.

En la página dedicada a esta canción, que se canta en toda España, de Web Litoral (Literatura de tradición oral en la frontera sur de Europa) aparece la letra de varias versiones.

La letra que se canta aquí es:

Jardinera, tú que entraste

en el jardín del amor,

de las plantas que regaste

dime cuál es la mejor.

La mejor es una rosa

que se viste de color,

del color que se le antoja

y verdes tiene las hojas.

Tres hojitas tiene verdes

y las demás encarnadas,

por eso vengo a decirte:

Ay, Carmela de mi alma.

- Muchas gracias, jardinera,

por la atención que has tenido:

entre tantas como estamos

a mí sola me has cogido.

- No hay nada que agradecer,

es cumplir la obligación

escoger a las amigas

que salen del corazón.

Primero me das la mano

y luego me das la otra,

y luego me das un beso

de los labios de tu boca.

La niña que cantaba esto hacía gestos de cogerse las manos y de lanzar un beso con la mano. Luego cogía a la niña escogida y la llevaba al centro del corro. Luego se deshacía el corro, las niñas formaban dos filas, por en medio de las cuales pasaban las dos niñas cogidas de la mano y las de los lados hacían palmas y cantaban la canción "La viudita se quiere casar" (esta canción es muy famosa y podéis encontrarla en muchos sitios buscando en Google). Cada niña escogía a la que le caía más en gracia, aunque también a veces se escogía a una niña que no había sido sacada mucho.

Piso oro, piso plata

- Piso oro, piso plata,

piso plata, la del rey,

que me han dicho en el camino

las hijas que tiene usté.

- Tenga, tenga las que tenga

y eso no le importa a usté,

que del pan que yo comiera,

ellas comieran también.

- Tan contento que he venido,

tan afligido me voy,

y a contárselo a mi madre

y a mi padre que es el rey.

- Vuelva, vuelva, caballero,

el de la espada dorada,

que de tres hijas que tengo

coja usted la más salada.

- Cojo a ésta por hermosa,

cojo a ésta por clavel,

que más parece una rosa

y acabada de coger.


Canta Conchi Conejo. Se ve que esta canción es rara y muy antigua, al parecer de la época medieval. En el Google, lo único que he encontrado es un vídeo del Trío Sefarad interpretándola. Este vídeo también aparece en Youtube. Es una canción de la tradición sefardita (los sefardíes o sefarditas son los judíos de origen español, expulsados de nuestro territorio por los reyes católicos en el siglo XVI). Podéis aprender más sobre la música sefardí visitando la página del Trío Sefarad.

Enrique Alcalá Ortiz recoge en el tomo IV de su "Cancionero Popular de Priego" una letra muy diferente (un romance con el mismo título aparece también en una recopilación del folclore canario):

A la cinta, cinta de oro,

a la cinta de laurel,

que me ha dicho doña Juana:

- ¿Cuántas hijas tiene usted?

- Tenga, tenga las que tenga,

yo sola me las mantengo,

con un pedazo de pan

y otro y otro que me dan.

- Ésta no la quiero

por fea y pelona,

ésta sí la quiero

por blanca y hermosa.

Parece una rosa,

parece un clavel

acabado de coger.

Esta canción también aparece en el libro "Lolita: Cantares y Juegos de las Niñas", recopilación de 1.910 de Augusto C. de Santiago y Gadea:

A la cinta, cinta, de oro,
a la cinta, de mi Rey,
que me ha dicho, un señorón,
¿cuántas hijas tiene usted?
-Que las tenga o no las tenga,
qué le importa a su merced,
si del pan que yo comiere,
la mitad les dejaré,
y del agua que bebiere,
ellas beberán también.
-Ésta escojo por bonita,
ésta elijo por clavel,
que me parece una rosa,
acabada de nacer,
y ésta por puerca y fregona,
mándela usted a barrer.

La antigüedad de esta canción explicaría esta gran diversidad en las letras.

Para este juego, las niñas se ponían, sentadas en el suelo, en dos filas. Otras dos niñas se situaban en los lados externos de las filas y se ponían a recorrerlas, andando con las manos enlazadas por encima de las niñas sentadas. Una niña hacía de madre de las sentadas y otra del caballero que llegaba, aunque según recuerda mi madre, la canción la cantaban todas.

martes, 8 de diciembre de 2009

Poemillas de chiquillos

En la calle de Valverde
hay un moco verde.
El que hable, se lo suerbe.

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Cuando los niños corrían para llegar a un sitio, iban diciendo:

El primero, el rey del cielo;
el segundo, el rey del mundo;
el tercero, el confitero,
y el último, la cuchará de piojos.

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Cuando se ganaba alguna competición, se decía:

Hemos ganao
la copa del meao;
los que han perdío
se la han bebío.

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Cuando en el fútbol, uno mandaba el balón a tomar viento, se le decía:

La ley de la botella, el que la tira va a por ella.

Pero el aludido podía responder:

La ley del vaso, el que la tira no hace caso.

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En las matanzas, para que el humo no te diera en la cara, le decías:

Humo, humito,
vete de mi laíto.
Cuando pases por mi puerta
te echaré un hoyito.

Y el humo se iba para otro lado.

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Para seleccionar a los niños para jugar al fútbol, se cantaba la siguiente canción:

Por Don Juan de Villanaranja,
lo bien que fuma,
lo bien que canta.
Lleva la barriga llena
de vino tinto,
de vino azul,
¿a quién salvas tú?
- Al niño Jesús
que está en la cruz,
más limpio que tú,
a, e, i, o, u.

Al pronunciar cada palabra, señalabas con el dedo a un niño, y al que le tocaba la "u" final, a ése lo escogías.

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Este poemilla que recita Encarni Jiménez servía también para echar a suertes en los juegos:



Plun,
chibiricún,
chibiricá,
chibiricuricurifá,
chibiricuricurifero,
a la mosca mosquetero,
¿cuántas patas tiene un gato?
Una, dos, tres y cuatro.
¿Cuántas patas tiene un pez?
Una, dos y tres.
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Al botar una pelota, se pronunciaba este profundo pensamiento:

Emelepene, chíquili chon,
rape que rape,
picón de carbón.


Fuentes: José Antonio Arjona, Conchi Conejo, Encarni Jiménez y Antonio Manuel Jiménez.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Caleidoscopio


Los niños de la posguerra no recibían juguetes y no les quedaba otra que fabricárselos ellos mismos. Un juguete muy popular en aquella época fue el caleidoscopio. Los niños siempre rondaban las cristalerías para ver si había algunas sobras de tiras de espejo. Damos las gracias a Rafael Álvarez Toro, de Cristalony, por habernos preparado gentil y gratuitamente las tiras.



martes, 1 de diciembre de 2009

Capuchones de bellotas

Los capuchones de bellota han sido usados en la Subbética para diversos fines. José Antonio Arjona Montoro cuenta que su madre los utilizaba para ponérselos en los dedos y sacar las aceitunas que quedaban enterradas en el barro. También eran usados como dedales por las niñas. El uso más espectacular es el que muestra en el siguiente vídeo Benjamín Sanz, aragonés de pro. Benjamín es un indio, en el mejor sentido de la palabra, pues se dedica a identificar huellas, rastros y excrementos de animales (de excrementos tiene una magnífica colección en su casa, cosa que sorprende bastante a las visitas). Lo conocí en unas Jornadas sobre la Fauna y Flora de la Subbética que se impartieron en Santa Rita, en las que nos dio unas charlas y prácticas sobre su especialidad. También es un magnífico recopilador del saber tradicional sobre la naturaleza. Tiene la teoría de que el grado de felicidad en la infancia es directamente proporcional al número de cicatrices que uno tiene en el cuerpo.



No sé si en la Subbética cordobesa los capuchones de las bellotas han sido usados como silbatos. Yo he probado varias veces y no consigo emitir el menor sonido.