martes, 22 de junio de 2010

Paisaje de película de aventuras











Murcielaguillo que me recibió a la entrada de la Cueva de los
Helechos





El abismo negro.










Uno de los múltipes pasadizos.


Estos helechos de aspecto semiselvático están en la entrada de la llamada Cueva de los Helechos. Las paredes que los rodean son muy altas y reciben muy poca luz. A pesar de ello, crecen en abundancia, junto a ortigas, hiedras y musgos. Pertenecen a la especie Asplenium scolopendrium (= Phyllitis scolopendrium).









Helecho Asplenium trichomanes subsp. quadrivalens, que se encuentra en las grietas de las rocas de la parte superior de los barrancos y también en el sotobosque del encinar espeso.



En las cercanías de Puerto Escaño, en Carcabuey, rodeados por un bosquete mediterráneo casi impenetrable, cuajado de arbustos y lianas, muchos de ellos espinosos, se pueden encontrar unos paisajes que evocan las viejas películas de Tarzán o de Indiana Jones. Penetramos en un extenso y vertiginoso laberinto de barrancos, paredes verticales, abismos insondables, grietas, simas y cuevas, colonizados por una vegetación lujuriosa, que recuerda vagamente a la del trópico. Abundan las plantas siempre verdes, las trepadoras y los helechos, y el suelo está tapizado por musgos exuberantes. Entre los barrancos aparecen grandes rocas encajadas, por debajo de las cuales tenemos que pasar, y los bloques desprendidos de las paredes hacen que nuestro caminar sea intrincado. A veces, los pasadizos son muy estrechos. Las cuevas conducen a otros barrancos con sus cuevas, y éstas nos llevan a otros barrancos. Nada más entrar en las cuevas, te rodea el zumbido de decenas de grandes moscardas y te reciben los murciélagos rozándote casi en sus vuelos. Cuando estás en lo profundo de las simas, escuchas en las altas paredes el graznido de las grajillas, que allí se te figura fúnebre y premonitorio.

En esta foto se aprecian las distintas fallas en las rocas calizas, sobre todo las dos principales que discurren paralelas. A lo largo de las líneas de falla aparecen las bocas de bastantes cuevas y simas, en su mayoría inexploradas (se supone que tendrán bastante profudidad y que serán muy laberínticas). En la comarca, la mayoría de las bocas de las cuevas y simas se encuentran en las líneas de falla o en sus proximidades.


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Barranco en el que se encuentra la Cueva de los Helechos. Estos son sólo dos de los pozos. Hay bastantes más.

martes, 8 de junio de 2010

Fábrica de harina vieja: continuación inesperada

Bicicleta de madera construida por Manuel Sanz Brunet, el año 1945 en Muniesa (Teruel). "Es la única foto que existe de esta bicicleta que circuló por diferentes localidades de la provincia. Tenía el volante redondo (como un coche), el neumático delantero era de cuerda de cáñamo, etc. y la horquilla telescópica. Al ser el cuadro de madera, su altura era un poco superior a las bicicletas convencionales, como puede verse. Manuel Sanz es el que conduce la bici de madera y contaba a la sazón con 18 ó 19 años. Si queréis conocer la curiosa historia de esta bicicleta, pulsad aquí.

((Os estaréis preguntando qué tiene que ver esta imagen con la vieja harinera que retraté en una entrada anterior, ¿no? Bastante, como veréis a continuación))





Máquinas de la harinera que fue de los hermanos Ruiz, en Priego

"Cuando conecté con tu Blog de "Chismes", al ver aquella serie de máquinas: el Monitor, la Columna Secadora, la Despuntadora, el Ciclón, la Lavadora, los Triarbejones, la Satinadora, todos de la sección de limpia, y después un Sasor, un Recolector de mangas y un Planchister (cernedor) de la sección de fabricación, me dio una alegría y también la impresión ficticia como si me saludaran y como reprochándome dijeran: ¡ya no te acordabas de nosotros, eh...?"

((De un mensaje de correo electrónico que he recibido hoy de Manuel Sanz Brunet, nacido en 1.926))

"Llegamos a Priego y según lo previsto nos hospedamos en el hotel Rosales. Estaba en una calle de muy buen aspecto y cerca de la plaza de la fuente de los 365 caños. Sería algo más de media mañana y fuimos a la fábrica, nos identificamos a Don Cristóbal Ruiz, gerente de la S.R.C. (un tipo muy campechano) y dijo: - Estupendo, mucho gusto en conocerles; pero mejor vamos al bar y hablamos más tranquilamente. - No faltaba más, dijo mi padre, (pensé: ésto si que es atender bien a los forasteros), y los tres hacia el bar.

Nada más entrar en el establecimiento y dirigiéndose a la barra (a ver si sé reflejar con letras sus palabras): “Oye Ozé, tráenoz a la meza unaz lajquitas de amón y unaz copitaz de vino” y pensé también, caray: que buen sistema tienen en éstas tierras de iniciar el diálogo.

Empezamos los trabajos de planificación e instalación de la nueva sección de limpia de trigo para la harinera.

Generalmente y si la edificación es la adecuada no entraña ninguna dificultad, es solamente distribuir la maquinaria de manera que el circuito que tiene que seguir el grano sea el más práctico para que el conexionado entre ellas y el sistema de aspiración, que es imprescindible, sea correcto y tenga la máxima efectividad. En lo que respecta al reajuste “diagramático” ya es más delicado porque son varios los puntos que hay que valorar y modificar, si procede, máxime porque aquella fábrica era para la fabricación de “harinas” y de “sémolas”.

Yo hice buena amistad con el hijo del jefe Molinero de la fábrica, más o menos de mi edad. Los domingos y días de fiesta salía con él y sus amigos/as. Una de las chicas era dependienta de la pastelería de su familia y una vez por semana nos invitaba a todos a la tienda para tomar los pasteles que no habían tenido salida y no era prudente guardar más tiempo. Su padre, un castizo andaluz, cuando nos veía entrar le decía: - Sal, niña, que ya han llegado los zampabollos -.

Al principio consideraba grosera aquella expresión un tanto ofensiva, después, incluso hicimos buena amistad y me preguntaba detalles de cómo estaba Madrid y pueblos limítrofes, porque durante la guerra movilizaron su quinta y estuvo allí, entre otros, en el frente de la ciudad universitaria y recordaba que casi todos los edificios estaban agujereados por el impacto de los cañonazos o derribados por las bombas de la aviación y que no se podía pasar porque no había más que escombros por todas partes.

Me preguntaba y yo le explicaba las odiseas que sabía del frente de Madrid y otras de la guerra, posguerra y anécdotas. Se sorprendía de que la ciudadanía de las grandes capitales, lo pasaran aún tan crudo y con un racionamiento de productos de alimentación tan escaso.

Un día que fuimos a tomar “pastas perecederas” me comentó: - Oye Manolo, de manera que el aceite os escasea - pues sí, periódicamente, no se cada cuanto tiempo (mi madre se lo diría exactamente), nos dan un cuarto de litro por persona, previo corte del ticket en la cartilla de racionamiento - y dime: ¿cuándo os vais? - no lo sé, cuando terminemos el trabajo, quizá un mes o mes y medio - pues atiéndeme bien: como sabes, el aceite no se puede comerciar porque está intervenido por la Comisaria de Abastecimientos y Transportes, pero hay una manera legal de que cuando marchéis os podáis llevar 20 ó 25 litros de aceite.

Dile a tu padre que en una tienda de artículos para cocina, compre un envase de hojalata de la capacidad que queráis, me la traéis 8 ó 10 días antes de marchar y yo que tengo un cupo de aceite para hacer la bollería de mi pastelería, os lo puedo suministrar, llenaremos el recipiente, tu mismo vas a un bar y compras cuatro o cinco“ zorzales” (son pajaritos fritos), de los que sirven como “tapas”, los metemos en la lata, junto con el aceite y yo me encargo de llamar a un latonero, para que suelde la tapa.

Entonces solo falta que un veterinario amigo, llene los impresos que hay previstos, como guía de circulación con el epígrafe de “aves en conserva”. Con ésta guía puedes circular sin problemas por todo el territorio nacional. Esto Manolo, dile a tu padre que no es hacer ningún fraude, porque yo no es la primera vez que lo he hecho por un amigo, ni la primera persona que lo hace. Se me ocurrió ésta posibilidad, porque en el mismo hotel en que os hospedáis vosotros, está hospedado el veterinario municipal, buena persona y amigo mío.

Explicarle el plan, solicitarle la guía y también podéis comentarle que os lo he propuesto yo, pero seguro que no tendrá ningún inconveniente en redactárosla. No lo hago por negociar nada, aunque solo sea por simpatía, porque me has hecho recordar el pasado y porque tuve la suerte de salir con vida de aquel infierno.- Muchas gracias y ya le comentaré a mi padre la agradable noticia y estoy seguro de que se va a poner muy contento
.

Una de las carreteras a la salida del pueblo, hacía cuesta abajo y toda aquella pandilla la bajaban a toda pastilla jugándose el tipo, en patines de esos de cuatro ruedecillas que se sujetan en los zapatos. Yo no, porque no sabía patinar ni tenía patines. Por mala suerte, uno de los componentes, disponía de unos de reserva y me los prestaron con el deber de aprender a patinar.

Las chicas eran las más pesadas en el afán de enseñarme, pero no había manera, se me iban los piés hacia adelante y el cuerpo no los acompañaba. Con este sistema de aprendizaje, me pegué quince o veinte “talegazos” y les dije que abandonaba, que muchas gracias y si algún día llegaba a fraile, ya les daría un caramelo en compensación a su interés, pero que prefería volver a casa sin saber patinar, que con un brazo o una pierna escayolados.

Cuando se terminó el montaje de la sección de limpia, los operarios montadores regresaron a Madrid y mi padre se quedó con uno sólo, por si había que corregir alguna conducción en la fábrica. Yo estuve allí también unos días más, para ir observando cómo obedecían las modificaciones que hacían, pero a primeros de diciembre fui a la pastelería a recoger la lata y saldar la cuenta.

-Vengo a pagar, el aceite, la soldadura, las molestias, a darle las gracias por todo y a despedirme de Vds. - Manolo, no me debes nada, tómalo como un regalo que te hago, tú que conoces bien aquello y también lo has vivido, te lo mereces porque me has permitido recordar con sosiego, aquel pasado tan turbulento. Algún día volveré por allí, para ver en que se han convertido aquellos campos de minas y tanto edificio derruido. Envíame alguna postal, recuerdos a tu familia, aunque no la conozco y que tengas buen viaje de regreso.-

Me despedí de todos y volví a Madrid, con mi maleta personal y mi lata de “aves en conserva”, con guía oficial de libre circulación. Desde allí, les envié algunas postales dentro de la poca variación que había en aquel tiempo y ésto fue motivo por el que me fui “carteando” durante unos meses con “la hija del pastelero”.

La víspera de Pascuas, regresó mi padre de Priego habiendo terminado los trabajos a satisfacción de Don Cristóbal.

Llegaron las Navidades del año 1.942 y gastronómicamente, procuramos que no faltaran demasiados alimentos en la mesa.

Eso sí, gracias a mi amigo, el pastelero de Priego, pudimos tomar de segundo plato, huevos fritos con aceite de oliva, y la carne que era la obtenida de los lomos de las “arenques” (sardinas de barril), después de separadas las escamas, aliñadas con aquel aceite, quedaban exquisitas. De postre mazapán (muy sucedáneo), polvorones, pan de higos y castañas, de fruta naranjas variedad Washington, (éstas muy buenas). Sustituyendo al “cava”, sidra “El Gaitero”."

((Fragmento del capítulo 26 de las Memorias Personales de Manuel Sanz Brunet, residente en Barcelona. Como podéis apreciar, internet es el nuevo reino de los prodigios, donde las casualidades más inverosímiles ocurren constantemente. ¡¡Muchísimas gracias, Manuel, por tu ingenio como inventor y tu sabiduría como mecánico, por tener una mente inquieta y curiosa que no ha envejecido nada, por tu amabilidad al cederme el material, por tu gracia y desparpajo al escribir y por tu memoria repleta de anécdotas curiosas y buenos recuerdos llenos de gratitud!!))

sábado, 5 de junio de 2010

Grandes Enigmas (I): rocas agujereadas


En estas margocalizas del jurásico inferior o medio de la Cañada del Hornillo, en Carcabuey, sacadas a la luz por la acción erosiva de un arroyuelo, se aprecian esos hoyos de origen en principio enigmático. Si os fijáis, observareis que algunos están rodeados por manchas marrones de limonita (óxido de hierro), lo que me ha hecho pensar en los nódulos metálicos que se forman en el fondo del mar. He mirado en la Wikipedia y he encontrado: "Los nódulos polimetálicos son concreciones esféricas de 1 a 20 centímetros, excepcionalmente mucho mayores, que se han formado sobre un núcleo duro (fragmento de coral, diente de tiburón, etc.).

Constituyen concentraciones extraordinarias de metales útiles, ya que, en promedio, contienen de 15 a 35% de manganeso, de 15 a 20% de hierro, de 1 a 10% de calcio y 1% de cobalto, cobre, níquel y titanio. Son tan abundantes en las llanuras abisales, especialmente en el Océano Pacífico, que se proyecta su extracción industrial mediante dragas especiales."

Con todo, persisten numerosos interrogantes, como por ejemplo, ¿Por qué aparecen esos nódulos en esas rocas y no en otras de la comarca? ¿Cómo se forman exactamente los nódulos y por qué son tan ricos en metales?


Las siguientes rocas son más intrigantes. La primera roca, caliza o caliza dolomítica, la encontré cerca de la cumbre de la Tiñosa. ¿Cómo se han formado esas hileras de agujeros de tamaño uniforme?


La siguiente roca la encontré en el Mojón de Cabra, en el pastizal que hay frente al centro de visitantes de Santa Rita. Presenta una agrupación de agujeros de tamaño similar de notable profundidad, también más o menos uniforme. Parecen restos de una colonia de corales (ver los comentarios a la entrada). Recientemente he encontrado este artículo de J. M. Molina, P. A. Ruiz Ortiz y J. A. Vera, en que se habla de corales de similares características asociados a las calizas oolíticas de la zona norte del lapiaz de los Lachares, de la sierra de Cabra.




jueves, 3 de junio de 2010

Agallas encontradas en la Subbética

Agallas en quejigo inducidas por una avispilla cinípida (aún no endurecidas)

Agallas en encina producidas por otro cinípido


Agalla "bedeguar" en rosal silvestre, producida por el cinípido Diplolepis rosae

Pulgones que inducen la formación de la típica agalla en forma de cuerno de cabra de la cornicabra (Pistacia terebinthus). Pertenecen a la especie Baizongia pistaciae.

Agalla producida en la cornicabra por Baizongia pistaciae.

Agallas producidas en el lentisco (Pistacia lentiscus) por otros pulgones.


Cornicabra con agallas inducidas por los pulgones Geoica utricularia

Hojas tiernas de encina con agallas del cinípido Plagiotrochus (también aparecen sobre coscojas)

Agallas en sauce por Pontania sp., avispas de otra familia, tenthredinidae

Agallas en encina producidas por una mosquilla, Dryomyia lichtensteini

Agallas de Neuroterus sp. (cinípido) en hojas de quejigo

Agallas en rosal silvestre producidas por Diplolepis mayri (compárense con el fruto del rosal, el rojo de la parte superior)

¿Os imagináis que un intruso penetrara en vuestra casa con aviesas intenciones y vosotros lo recibierais alojándolo en un cuarto confortable y proveyéndolo abundantemente de alimentos? Pues así de extraña parece la conducta de muchas plantas cuando reciben la visita de ciertos parásitos, que abarcan desde virus y bacterias hasta algunos grupos evolucionados de insectos.

La formación de agallas en las plantas es uno de los más sugerentes enigmas de la biología evolutiva, particularmente en el campo de la coevolución, o transformación simultánea de las especies que establecen algún tipo de relación entre sí. Una especie atacada por un parásito tratará de modificar su organismo para defenderse contra él. En teoría no debe proporcionarle facilidades.

Una agalla es una masa anormal de tejido vegetal, frecuentemente de forma y crecimiento definidos (lo que la diferenciaría de un tumor), que se produce en respuesta a la presencia o actividad de un determinado organismo en la planta. Una agalla puede ser un mero ensanchamiento del tejido vegetal (normalmente en respuesta al ataque de organismos simples, como virus, bacterias, hongos, gusanos nematodos, etc.), pero también puede ser una estructura muy compleja, con forma característica y con varias capas de células que satisfacen las distintas necesidades de los organismos invasores (una capa interna de células alimenticias, otra más externa de células endurecidas, para protegerlos de los depredadores, etc.). Estas agallas se producen en respuesta a organismos más complicados (insectos como moscas y sobre todo avispillas de la familia cinípidos, que están muy especializadas en vivir en agallas y muestran muchas adaptaciones particulares).

Los animales que producen agallas son sobre todo algunos ácaros e insectos, como chinches y pulgones (estos últimos son los que causan las agallas de la cornicabra, inducidas por su picadura alimenticia). Otros insectos producen la agalla al introducir en la planta sus huevos, como polillas, algunos escarabajos, y sobre todo, moscas y avispas de diversas familias. Es llamativo el grado de especificidad de las relaciones entre los grupos de animales y sus plantas hospedadoras. Cada familia de insectos suele atacar plantas de unas pocas familias y a veces establece una relación muy estrecha con ciertos grupos de plantas (por ejemplo, un gran grupo de los cinípidos está obsesionado con plantas del género Quercus: robles, encinas y similares). Muchas especies están especializadas no ya sólo en una planta concreta, sino en una parte muy definida de la planta.

La agalla se forma en respuesta a ciertas sustancias químicas que segregan el huevo y la larva en desarrollo, que actúan en primer término disgregando los tejidos vegetales existentes y debilitando las defensas de la planta y luego promoviendo la proliferación y diferenciación de las células vegetales para producir los tejidos que interesan al parásito. La compleja estructura de algunas agallas, formadas por varias capas de células exquisitamente organizadas, como las de los cinípidos, no se puede explicar a menos que el insecto promueva un programa genético completo de diferenciación celular. Esto lo podría lograr el insecto liberando sucesivamente una gran variedad de sustancias, pero actualmente se sospecha que de algún modo invade y esclaviza el material genético vegetal, quizá insertando un virus cuyo ADN se incorpora al de la célula vegetal.

Algunos cinípidos han llegado a alcanzar tal grado de sutileza y especialización en el control del desarrollo vegetal, que presentan alternancia de generaciones sobre una misma planta, produciendo dos tipos de agallas en diferentes órganos en distintos momentos del año (por ejemplo, en épocas desfavorables las producen en las raíces y en las más favorables en las hojas). Además, su modo de reproducción varía en función de las condiciones ambientales, presentando reproducción asexual, más rápida, en momentos de bonanza, y sexual en las etapas más duras.

El significado de esta compleja interacción evolutiva entre vegetales y otros grupos de organismos no está demasiado claro. Algunos suponen que la formación de agallas es un mecanismo de defensa de la planta, con el que recluye al invasor en una zona muy concreta para que no se desparrame por toda la planta, y lo fuerza a vivir en un ambiente cada vez más especializado, para que no pueda infectar cualquier tejido vegetal. La planta optaría como “mal menor” ante el “chantaje” del parásito, por ofrecerle comida y alojamiento para que no la destruyera completamente.

Pero la mayoría de los autores optan por la interpretación de que es el parásito (sobre todo en el caso de los insectos más evolucionados) el que tiene el control sobre la planta y el que la doblega para construir estructuras que cumplen todos los requisitos para que viva confortablemente. En el caso de los insectos, no sólo les proveen alimento y refugio frente a condiciones ambientales adversas, como viento o excesiva insolación, sino que los ocultan de sus enemigos y sobre todo, los protegen de su principal amenaza: los parasitoides. En especial, los cinípidos son castigados por otros grupos de avispas que perforan con su largo y afilado ovopositor los tejidos vegetales e introducen sus huevos en las larvas en desarrollo, de las que se alimentan sus larvas hasta matarlas (un parasitoide es básicamente un depredador que sólo mata una presa en su vida). Las agallas inducidas por cinípidos suelen contener varias capas de células endurecidas que impiden que los parasitoides introduzcan huevos en sus larvas.

miércoles, 2 de junio de 2010

El cura de la bellota

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- El cura de la bellota

tiene la barriga rota,

¿con qué se la curaremos?

- Con un palo que le demos.

- ¿Dónde está el palo?

- La lumbre lo ha quemado.

- ¿Dónde está la lumbre?

- El agua la ha apagado.

- ¿Dónde está el agua?

- Los pollos se la han bebido.

- ¿Dónde están los pollos?

- El cura se los ha comido.

- ¿Dónde está el cura?

- A decir misa se ha ido.

- ¿Dónde está la misa?

- Debajo de la camisa.

He encontrado en internet otras dos versiones de esta canción: una de Cádiz, donde se usaba para acompañar los juegos de columpio, y otra de Almería, en que se usaba para jugar al lapi o burro.

martes, 1 de junio de 2010

Vertebrados de la Subbética cordobesa

Miniopterus schreibersi (murciélago de cueva), en el techo de la cueva de los Mármoles, en la sierra de los Judíos

Merops apiaster (abejaruco), sobre tendido eléctrico junto a un camino cercano a Priego

Hemidactylus turcicus (salamanquesa rosada), debajo de una piedra en la base de la sierra Gallinera

Hyla meridionalis (ranita meridional), herbazal en la Nava de Cabra, en las inmediaciones de un arroyo

Barbus sclateri (barbo gitano), embalse de Iznájar


Pongo aquí el enlace a un documento muy interesante sobre los vertebrados de la Subbética. Es un conjunto de artículos sobre diversos aspectos de la biología de estos animales, pertenecientes al libro "Medio Ambiente y desarrollo en las Sierras Subbéticas cordobesas". Este libro fue editado por el erudito y enciclopédico (y por entonces muy joven) Enrique C.M. Triano, que me lo pasó amablemente. Sus coeditores fueron Juan Ramón Cordón, Carmen Mari Serrano, Leandro Sequeiros y José Miguel Molina. El libro está basado en las Actas de las I Jornadas sobre las Sierras Subbéticas Cordobesas: Aproximación a su conocimiento, conservación y ordenación.

Estas jornadas se celebraron en Carcabuey (Córdoba), en Junio de 1991 y fueron organizadas por el Módulo de Guardería Ambiental de la Escuela Taller Subbética y el Centro de Estudios Ambientales y Desarrollo (CEADE), bajo el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Carcabuey y el Instituto Nacional de Empleo.